En muchos países europeos, el primer trámite tras una mudanza es registrar dónde vives. De ello depende buena parte de lo que viene después: un número personal o fiscal, la cobertura sanitaria, una cuenta bancaria, una plaza escolar.
- Averigua si tu país de residencia exige el registro y qué oficina lo gestiona: el ayuntamiento, una oficina de registro de residentes o la policía, según el país.
- Pregunta qué justificante de domicilio se acepta. Lo habitual es un contrato de alquiler o una confirmación firmada por el propietario.
- Lleva tu pasaporte o documento nacional de identidad, y las partidas de nacimiento o de matrimonio de los familiares que se registren contigo.
- Conserva el certificado que te entreguen. Bancos, empresas y aseguradoras de salud lo piden con frecuencia.
- Si eres ciudadano de la UE y vives en otro país de la UE, ese país puede pedirte además que registres tu derecho de residencia. Pregunta en la misma oficina.
- Cuando vuelvas a mudarte, o dejes el país, pregunta si debes comunicar el cambio o darte de baja.